ABRIENDOSE A LA INTIMIDAD PROFUNDA
Los seres humanos tenemos un anhelo natural de
fundirnos con otra persona en la intimidad que, generalmente, es poco fácil de
lograr. No me refiero exactamente a la unión, sino a la fusión. La unión, desde
la perspectiva que deseo utilizar, es la reunión de dos personas que se sienten
atraídas, que sienten amor y que desean compartir lo que conocen de si con la
otra persona. La fusión, en cambio, es la comunión íntima y profunda entre
almas en la que las dos partes están completamente desnudas internamente y que,
por la condición de sus almas, pueden entrar de forma natural en el espacio del
otro. Es una experiencia de total vulnerabilidad y de las más poderosas que
podemos experimentar. Cuando hablo de la condición de las almas me refiero a la
historia evolutiva de cada una y en relación a la otra. En otras palabras, la
fusión de almas suele suceder entre almas gemelas, almas afines o, lo que yo
llamo, la misma alma. La unión con otro puede suceder muchas veces en la vida de
una persona. Si se da la fusión con otro, aunque sea una vez, podemos sentirnos
muy agradecidos. La fusión se da, sobretodo, por la conexión de las almas. La unión,
desde esta perspectiva y para hacer notar una diferencia se da, sobretodo, como
resultado de la interacción de nuestras personalidades.
El deseo de sentirse uno con el otro no es
gratuito, debe venir de algún lado, más si es un denominador común en nuestra
especie. Conversando sobre el tema con Maria Gloria, me dijo lo siguiente: Creo que ese fundirse se puede dar también
con la naturaleza, con el todo. Hay momentos mágicos en la vida en los que de
pronto pasa eso. Es creo, en el fondo, una necesidad de VOLVER A LA FUENTE (o como lo quieras
llamar) de reconocer a un nivel profundo que todos somos en realidad uno y
sentir esa conexión es tan poderosa que nos renueva totalmente, nos sana. Esto es muy certero y valioso.
Considero que si logramos compenetrarnos de esta manera con otro ser, es el
inicio de la apertura para sentir que, a la final, todos somos uno. De alguna
manera sabemos que este concepto es verdad, pero que no es fácil experimentar o
vivir en ese nivel de conciencia. Creo que el motivo que nos impulsa a desearlo
con otro ser humano es porque el nivel de amor que se puede conocer y generar
es extraordinario y luego de sentirlo se puede ver el mundo a través del amor.
Quisiera concentrarme específicamente en el tema de la intimidad profunda con
otro ser humano para comenzar.
Este
deseo nos lleva a buscar una pareja con la que deseamos experimentar la
“felicidad”, el “éxtasis” de una “unión”. ¿De dónde surge esta búsqueda, este
deseo? Una parte de nuestro deseo es la procreación para la supervivencia de la
especie pero hay más que solo la necesidad de procrearse. Por un lado, nos mueve
un sentimiento frente al cual hay una reacción física, una respuesta química de
atracción que hace que nos atraiga una persona y que la deseemos en nuestra cama.
Por otro lado, hay algo adicional que buscamos y que vive latente pero pasa un
poco desapercibido y es ese deseo de ser uno con otro. A pesar de vivir latente
pasa ligeramente desapercibido, ¿por qué? Podría ser porque eso no se logra
fácilmente. A través del acto sexual, a menos que se realice ciertas prácticas
espirituales o tántricas, la fusión de dos en la cual se trasciende la barrera
física, no es factible. Siempre habrá la separación de los dos cuerpos por más
abrazados y compenetrados que estén. Ese deseo de meterse en el interior de
otra persona y que la otra se meta en el mundo de uno requiere algo que nos
haga trascender las barreras físicas. Si lo pudiésemos lograr con facilidad
otra sería la historia de la humanidad en el presente. Muy probablemente una
historia sin tanta violencia y amargura. Pero si así está la humanidad es
porque estamos fallando en lograr este objetivo y en comprender como llegar al
mismo.
No lamento volver a insistir que para lograr
esa meta necesitamos ingresar en el camino del autodescubrimiento. Es innegable
que en la medida en la que uno descubra la relación íntima con uno mismo es en
la medida en que puede lograr una relación íntima profunda con otro de forma
consciente. Si bien tenemos la posibilidad de relacionarnos con otros en varios
niveles de intimidad, no necesariamente se puede lograr la conexión interna
como para sentirse en casa dentro de otra persona. Es mas, uno puede estar
confiando las cosas más intimas a otra persona y, aun así, no tener una
conexión íntima con ella, pues la intimidad profunda no radica en cuánto se
comparte o se cuenta a otra persona sino en la capacidad para penetrar y ser
penetrado, en el mundo interior, y el espacio de mayor vulnerabilidad, el lugar
en el que uno es totalmente lo que es. Entonces, esa compenetración total que deseamos,
no se puede lograr entre dos cuerpos o dos personas (máscaras del ego) pues la fusión
de dos en uno solo se puede lograr entre dos almas, en el campo de nuestra
existencia sutil. Para experimentarlo, conscientemente, necesitamos estar en
contacto con ese aspecto de nuestra existencia, que además sostiene la esencia
de lo que se es. Yo, como persona (máscara del ego), no puedo ingresar en el
espacio “álmico” de otro. Yo, como alma, puedo
ingresar en ese espacio “álmico” de otro en la medida
en que el alma del otro me lo permita. Mientras uno no es consciente de uno,
esos “permisos” para ingresar en el espacio de otro o que ingresen en el
espacio de uno, suceden de forma inconsciente, guiado por el impulso del alma.
A veces nos sucede que no entendemos que hace que nos sintamos tan cerca de una
persona y tan lejos de otra, solo lo sentimos, lo sabemos, pero no encontramos
una explicación. Si se toma mayor conciencia de uno mismo, se puede ir
comprendiendo por qué podemos estar cerca de unos y no de otros. Uno puede
inclusive haber dormido 20 años con una persona, en la misma cama, sin tener
una conexión intima con su pareja. Como intento explicarlo, este nivel de
intimidad al que me refiero no se logra con el cuerpo o con los impulsos y
necesidades del ego, es algo que sucede, energéticamente, en el reino del alma.
Es una experiencia completamente sensorial, totalmente interior y trascendente.
El alma es una energía que se canaliza a través de un sistema multidimensional
que abarca mente-emoción-cuerpo. Entonces, estos aspectos son como un vehiculo
de manifestación. Pero también podemos experimentar el contacto de las almas
sin el aspecto limitante de estas partes de nuestra existencia. No solo porque
somos mucho mas sensibles a lo que sucede internamente sino porque el mundo
interno de cada persona es mucho mas que sentir algo que nos mueva o tener un
lindo pensamiento. En la medida en que vamos despertando nos damos cuenta de
que se puede estar mucho más conectada con una persona que está al otro lado
del planeta que con la gente que nos rodea físicamente. El alma no tiene límites
ni fronteras.
Se puede lograr varios niveles de intimidad
en la relación con los demás. Momentos inclusive muy íntimos de expresión de
amor, de dejar ver las debilidades y fortalezas, las necesidades, y de sentirse
muy cerca de otra persona. Sin embargo, una verdadera intimidad se va logrando
en la medida en que uno se abra a tener ese tipo de interacción con uno mismo. Una relación en la que uno se
observa con el cuidado con el que un científico observa su experimento más
importante. De esta manera inicia una camino de autoconocimiento
y, así como el impulso del alma nos lleva a sentirnos identificados y cercanos
a otro ser, ese mismo impulso nos va ayudando a detectar cual es nuestra verdad
interior que, finalmente, es la verdad de las verdades sobre nosotros. Si no nos
embarcamos en este viaje fantástico de autodescubrimiento, el nivel de
intimidad que logremos con otro siempre será superficial o limitado por nuestro
propio nivel de conciencia. Al referirme a superficial no me refiero, necesariamente,
a algo vacío. Me refiero a que podemos tener intimidad de ego a ego, de persona
a persona, de escudo de protección a escudo de protección, y puede ser muy
satisfactorio pero, aun así, sentiremos que algo nos está haciendo falta y no
nos sentimos completos. En cambio, cuando uno logra una fusión de almas de
forma consciente, se abre el camino para sentirse uno con todos, para reconocer,
esta vez sí, la unión de todas las cosas. Talvez exista casos de seres que
hayan logrado la realización de la unión de todas las cosas sin pasar por la fusión
de las almas. No podría hablar mucho al respecto porque no lo recuerdo. La
sensación de fusión con otro como peldaño para sentir la “unión” con todo me
parece algo tan extraordinario como la realización directa de esa unión. La
diferencia entre unión de todas las cosas y fusión de almas es conceptual y
difícil de expresar con palabras el contenido de una experiencia sensorial que
es lo que es, sin nombre, sin concepto o definición, pero que no por eso deja
de ser. Espero confundirte lo suficiente como para que lo investigues en ti
mismo o lograr una cierta claridad del mensaje.
Uno de los motivos por los que tememos
abrirnos, a otra persona, es por el miedo a ser heridos. Lo interesante es que
cuando 2 personas se abren a nivel “álmico” no hay
posibilidad de herirse. Las heridas suceden, más que nada, a nivel del ego y
sus agentes como son el cuerpo, la mente y las emociones. Los agentes del alma
son la voluntad, la intuición y el pensamiento abstracto, el mismo que abarca
una compresión mucho mayor de las motivaciones de uno y de otro. Aun así, en
una relación, lo más probable es que existan heridas, pues la dinámica no solo
sucederá a nivel del alma, sino a los otros niveles de nuestra existencia. El
beneficio de estar abiertos al contacto entre almas es que, cualquier herida
que suceda a otro nivel, puede ser superada por la fuerza del amor, la
compasión y la comprensión, sobre todo. Otro motivo que he escuchado a varias
personas mencionar sobre esta idea de “fusión” es que se piensa que se puede
perder uno en el otro. Este miedo es, nuevamente, el miedo del ego por perder
su existencia individual. A nivel del alma no es posible perderse.
Piero Ferruci en su
libro: La Fuerza
de la Gentileza, tiene un capítulo sobre el contacto y el poder de tocar y
ser tocado. El dice: “sea que seamos introvertidos o extrovertidos, un contacto
abierto es más rico y una mejor forma de enfocar nuestras relaciones. Es una
actitud en la que el otro es visto como una ventana a un nuevo mundo, una forma
que nos permite crecer. El encuentro con otro es un campo en el que la visión
interna y la transformación ocurren, una avenida por la que llega la
satisfacción. Piensa en el efecto que tiene sobre nosotros conocer a otras
personas. Algunos contactos son más pesados y nos aburren. Luego, nos sentimos
cansados y hasta de mal humor. Otros encuentros nos dan energía, elevan nuestro
espíritu, generan nuevas ideas. Las personas que tienen la habilidad para
establecer contacto pueden facilitar la química entre ellos y otra persona. Aun
en un encuentro más banal y, aparentemente, insignificante se puede evocar el
alma. El contacto con otro puede ser aterrador, así que nos protegemos con
nuestros papeles, máscaras y otras opciones. Situaciones particulares, en vista
de que eliminan lo que es superficial, hacen que el contacto sea más intenso y
verdadero. El sexo, por ejemplo, es contacto por excelencia. En su mejor lado,
dos cuerpos se unen y dos almas se funden en una. Pero el encuentro sexual
también puede ejemplificar un no-contacto. Dos cuerpos que se mueven y se
tocan, pero las dos almas permanecen distraídas y atrapadas.” Como podrás notar, Ferruci
habla de cuerpos que se unen y almas que se funden. Lo uno ejemplifica la experiencia
física de la energía y lo otro la experiencia de la energía pura.
Es importante reconocer que todos funcionamos
con un escudo de protección. Y son los escudos de protección los que interactúan.
En muy pocas situaciones y con pocas personas nos permitimos bajar los escudos.
Suele darse en momentos en que nos sentimos libres para ser lo que somos, sin
ser juzgados y sin sentir un riesgo de que nos hieran. Los escudos cumplen una
función importantísima de protección. Esa protección, en la medida en que uno
no está en su propio poder, suele estar activa inclusive durante el sueño. Si
queremos experimentar un contacto auténtico y profundo con otro necesitamos
estar conscientes de nuestro escudo de protección, cómo funciona, por qué
existe y cuando usarlo. A la final, la intimidad total o como lo he mencionado
aquí, no es factible con todas las personas que nos rodean, por más cercanas
que sean.
Si he escogido hablar de este tema es porque
he tenido la suerte de tener dos experiencias de fusión de almas en mi vida. En
la primera tenía alrededor de 26 o 27 años. Había iniciado, tiempo atrás, en el
camino interior pero no distinguía bien entre las experiencias del alma y las
del ego. Fue la primera vez que me sentí totalmente desnuda frente a una persona,
nunca me habían visto con los ojos del alma. Esa experiencia vive, eternamente
presente en mí, y tuvo la gracia de transformar mi vida. No se qué mismo
sucedió, solo sé que él me vio como yo quería ser vista, o sea, tal como soy, y
topó lo más profundo de mi ser. Sé que yo le conocí igual pero no estaba lo
suficientemente consciente de mi misma como para poder verlo con claridad, solo
lo sentí. La siguiente vez me sucedió casi 20 años más tarde cuando tuve un
encuentro, sumamente intenso, con una persona a la que yo vi, internamente, con
total claridad. Eso tampoco me había pasado antes. Lo vi como verme a mí misma
en un espejo y hasta llegué a considerar que era mi misma alma. Esta vez yo
estaba consciente de mi y él no lo estaba de si mismo. Me sucedió la
experiencia del otro lado. La primera vez fui topada sin estar totalmente
consciente y la segunda fui topada estando mucho más consciente de la energía
del alma. La primera vez fue una experiencia en que el cuerpo catalizó la
fusión con el alma, y la segunda fue una experiencia directa de almas y, si
bien no transformó mi vida como la primera vez, pero ha sido igualmente
poderosa ya que me permitió reconocer cuánto había caminado hacia mi interior.
Quiera él o no, yo caminaba libremente en su mundo interior, más allá de todas
las máscaras que, continuamente, me presentó. Fue una experiencia totalmente
sensorial que no era una ilusión pues no la sentía en mi cabeza sino en las “tripas”,
donde el raciocinio no tiene cabida. Además que él no podía negar la mayor
parte de aspectos que le contaba sobre lo que veía. Esta persona me resultó
extremadamente familiar al poco tiempo de conocerle. Además que se cruzó en mi
camino de la forma mas inusual posible y en medio de una época muy difícil. Me
cuestioné mil veces por qué podía verle a él de esta manera y no a otras
personas hasta que comprendí que se trataba, sin lugar a dudas, de un alma
gemela. Verle con esa transparencia a él me permitió verme a mi con más
profundidad. El estaba cubierto de todo tipo de protección posible e inimaginable,
sin embargo, yo pasé. Es como que su alma me reconoció y me dejó entrar y hasta
ahora no creo que él entienda cómo pude yo llegar de esta manera a su interior.
Además, como yo era quien frecuentaba su espacio interno pensé que él no
ingresaba en el mío hasta que, un día, en una meditación asistida, me asombró la
facilidad con la que él superaba mi escudo de protección e ingresaba en mi
espacio de la misma forma. Es más, no tenía nada que superar pues ante su
presencia, simplemente, no existía protección. Me sentí totalmente sobrecogida
y sorprendida porque pensé que no se lo había permitido, pero ahí estuvo y fue
como otra confirmación de quien era él en mi vida y yo en la vida de él. Entendí que hay ciertas cosas que suceden de
forma natural y que están más allá de nuestra voluntad personal. Ha sido una
relación sumamente difícil y complicada, al mismo tiempo que ha sido
maravillosa. Lo más frustrante es ver internamente con esa claridad y que él no
vea nada. Y en medio de todo este proceso mío y de él, nació en mi una
paciencia que jamás había conocido, un amor que jamás se me había ocurrido y
que jamás lo había sentido. Comprendí la diferencia entre el amor que nace de
un deseo y el amor que nace del amor mismo, del origen de todas las cosas, el
amor de la creación, un amor incondicional. Aun así la relación se manifiesta
con muchas condiciones porque interactuamos en diferentes niveles de
auto-conocimiento y aceptación. Esa sensación de verme a mí en otro me removió
aun más cuando escuche por vez primera la canción de Michelle Featherstone titulada I’m there too y cuya letra comparto con
ustedes a continuación:
I see myself in you Me veo
a mi misma en ti
In everything you do En
todo lo que haces
And when you’re all alone at night Y
cuando estas solo en la noche
You know I am by your side Tu sabes que
estoy junto a ti
Cuz I’m there too Porque yo me encuentro
tambien ahí
I see me in your eyes Me
veo en tus ojos
And I’m the tears you cry Y
soy las lágrimas que tu derramas
And when you fall apart Y
cuando estes destrozado
And I’m dying from a broken heart Y
yo esté muriendo
de dolor de verte asi
I’m there too Ahí tambien estaré
I see your footsteps in the sand Veo tus pisadas
en la arena
As you journey on across this land Mientras tu viajas
por esta tierra
But if you should fall on your way Y
si tu te
caes en el camino
Then I will carry you that day Yo te sostendre
ese dia
Cuz I’m there Porque ahi estare
contigo
I’m there too si, ahí estaré
contigo
Yeah I’m there too
I see your face in mine Veo tu cara en la mia
And I know there’ll come a time Y se que llegara un dia
When you will take my hand En que tomes mi mano
And I will understand y comprendere
That you’re there too que tu tambien esta ahi
When you will take my hand cuando tu tomes mi mano
And I will understand yo comprendere
That you’re there que tu tambien estas ahi.
You’re there too si, tu tambien estás ahi
Estaba trabajando cuando de
pronto esta canción se toco aquí y es como que una fuerza mayor a mi me hizo
concentrarme en lo que decía. De pronto todo mi ser se perdió en otra dimensión
y ese rato experimenté el amor incondicional que movía a esta conexión. Me tomó
un buen tiempo volver a la Tierra porque me quedé totalmente sobrecogida de
cómo una canción pudo haberme disparado a otra dimensión. Me quedé sin habla
por largo rato en medio del asombro y el misterio que tantas veces quise negar
sobre la conexión que se había dado con una persona, aparentemente, extraña
para mi. Mucha gente cree que la relación de almas gemelas es una relación
perfecta, la relación que todos buscamos. Si bien puede ser un encuentro
maravilloso, en vista de que las almas estamos para asistirnos en nuestro
crecimiento y evolución, hasta que estemos listas para volver al origen, a
menudo nos toca sacudirnos los unos a los otros. Los sacudones que se generan
pueden lograr un terremoto interior, lo cual es bastante favorable si sirve
para el autodescubrimiento. Así que no son las relaciones más fáciles que
podamos tener pero si son una bendición.
El primer capítulo del libro
Brian Weiss en su libro Lazos de Amor dice lo
siguiente:
“Hay alguien especial para cada
uno de nosotros. A menudo, nos están destinados dos, tres y hasta cuatro seres.
Pertenecen a distintas generaciones y viajan a través de los mares, del tiempo
y de las inmensidades celestiales para encontrarse de nuevo con nosotros.
Proceden del otro lado, del cielo. Su aspecto es diferente, pero nuestro
corazón los reconoce, porque los ha amado en los desiertos de Egipto iluminados
por la luna y en las antiguas llanuras de Mongolia. Con ellos hemos cabalgado
en remotos ejércitos de guerreros y convivido en las cuevas cubiertas de arena
de la antigüedad. Estamos unidos a ellos por los vínculos de la eternidad y
nunca nos abandonarán. Es posible que nuestra mente diga: <yo no te
conozco>. Pero el corazón sí le conoce. El o ella nos cogen de la mano por
primera vez y el recuerdo de ese contacto trasciende el tiempo y sacude cada uno
de los átomos de nuestro ser. Nos miran a los ojos y vemos a un alma gemela a
través de los siglos. El corazón nos da un vuelco. Se nos pone la piel de
gallina. En ese momento todo lo demás pierde importancia. Puede que no nos
reconozcan a pesar de que finalmente nos hayamos encontrado otra vez, aunque
nosotros sí sepamos quiénes son. Sentimos el vínculo que nos une. También
intuimos las posibilidades, el futuro. En cambio, él o ella no lo ve. Sus
temores, su intelecto y sus problemas forman un velo que cubre los ojos de su
corazón, y no nos permite que se lo retiremos. Sufrimos y nos lamentamos
mientras el individuo en cuestión sigue su camino. Tal es la fragilidad del
destino. La pasión que surge del mutuo reconocimiento supera la intensidad de
cualquier erupción volcánica, y se libera una tremenda energía. Podemos
reconocer a nuestra alma gemela de un modo inmediato. Nos invade de repente un
sentimiento de familiaridad, sentimos que ya conocemos profundamente a esta
persona, a un nivel que rebasa los límites de la conciencia, con una
profundidad que normalmente está reservada para los miembros más íntimos de la
familia. O incluso más profundamente. De una forma intuitiva, sabemos qué decir
y cuál será su reacción. Sentimos una seguridad y una confianza enormes, que no
se adquieren en días, semanas o meses. Pero el reconocimiento se da casi
siempre de un modo lento y sutil. La conciencia se ilumina a medida que el velo
se va descorriendo. No todo el mundo está preparado para percatarse al
instante. Hay que esperar el momento adecuado, y la persona que se da cuenta
primero tiene que ser paciente. Gracias a una mirada, un sueño, un recuerdo o
un sentimiento podemos llegar a reconocer un alma gemela. Sus manos nos rozan o
sus labios nos besan, y nuestra alma recobra vida súbitamente. El contacto que
nos despierta tal vez sea el de un hijo, hermano, pariente o amigo íntimo. O
puede tratarse de nuestro ser amado que, a través de los siglos, llega a
nosotros y nos besa de nuevo para recordarnos que permaneceremos siempre
juntos, hasta la eternidad.”
¿Cómo se puede saber si te has
encontrado con un alma gemela? Tal y como el nombre dice, es un tema del alma.
Cuando se distingue como se siente y se funciona a nivel del alma es mucho más
fácil poder reconocer esto. De todas maneras, puedo mencionar ciertas
evidencias que pueden señalar que se trata de una relación de almas:
1)
una sensación de que se conoce a la persona o que
resulta sumamente familiar
2)
se da una confianza rápida, natural y profunda que
supera los escudos de protección
3)
profunda mutua influencia
4)
la capacidad para verse con transparencia y a niveles
internos
5)
compatibilidad inusual como gusto o disgusto por
ciertas culturas (lo cual puede reflejar episodios de vidas compartidas)
6)
Dificultad para desconectarse o terminar la relación
7)
Esta persona aparece en los sueños sin necesidad de
conocerle, o se tiene sueños relacionados con el proceso interno del otro.
Rabindranath Tagore escribió: Parece que te he amado de formas infinitas,
en tiempos infinitos, vida tras vida, y era tras era por siempre.
Estoy segura
que hay muchas mas formas de comprobar si se está con un alma gemela. Hay
autores que dicen que se da un sincronismo de eventos o fuerzas externas que
juntan a estas almas. Es como si el Universo se hiciese cargo del destino de
ambos. Aseveran que existe un sentimiento intuitivo de que la relación es
predestinada. El reconocimiento del alma se da sobre todo en los ojos pero la
voz también es una señal que tiene mucha fuerza, pues el tono de voz puede
tocar un acorde familiar. Algo que me llegó de lo que he leído sobre el tema es
que una verdadera alma gemela abre tú corazón de forma natural y sin esfuerzo,
consciente o inconscientemente y quizás esto es lo que más he podido comprobar
en medio del constante asombro de la experiencia. El nivel de conexión es más
de lo que las partes inclusive quisieran. Hay un magnetismo que les mantiene
enchufados una vez que se ha dado el reconocimiento. El tipo de intimidad y
profundidad de conexión que se logra con este tipo de relación no se puede
lograr con otro tipo de relación convencional. La capacidad para estar tan
vulnerable no se puede lograr con todo el mundo, eso sería una locura. En este
caso se está vulnerable se quiera o no.
Es bueno
cultivar diferentes tipos de cercanía con la gente y, asimismo, no es
aconsejable desnudar el interior con todos ni con muchos siquiera. Si eso
sucede de forma natural y, a este nivel de conexión que menciono, pues aun ahí
hay que saber como manejarlo ya que aunque a nivel del alma no existen las
heridas que se logran fácilmente a nivel del ego, pero hay que estar realmente
sensible a los dictados del alma para saber cual es el camino a seguir. En
cualquier tipo de relación, sea una unión o una fusión, si se desea cultivarla
y potenciarla las dos partes necesitan trabajar en sí mismas y en el
intercambio con el otro. No es saludable descuidarse de la relación con uno
mismo y menos de la relación con el otro. Esto requiere una inversión cuyos
frutos se los vive día a día y más con el pasar del tiempo. La realización evolutiva
que se puede lograr, sea a través de una unión trabajada o de una fusión
natural, es una oportunidad que no podemos desperdiciar. Lo que más sucede es
que las relaciones de intimidad con la pareja quedan tan olvidadas como la
relación de intimidad con uno mismo y, en ese momento, la capacidad de la
interacción sólo puede ir en una sola dirección: la distancia y la desconexión.
Así que es importante asumir que las cosas que valen la pena necesitan tener su
puesto en nuestra lista de prioridades. Quedan muchas cosas por decir, pero
habrá otro momento para continuar.
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